En Estados Unidos, unas 6 de cada 10 muertes vienen de una enfermedad crónica. Es decir, una que dura un año o más: males del corazón, cáncer, diabetes o problemas de pulmón.
Estas muertes no llegan de golpe. La enfermedad detrás suele crecer durante años, muchas veces en silencio.
Piensa en diez personas. Para seis de ellas, lo que acabe con su vida será algo con lo que vivieron mucho tiempo.
Una nota honesta: esto no significa que las seis se pudieran evitar, ni que un solo hábito lo explique. Los genes, el entorno, el dinero y el acceso a médicos también pesan — y todo se suma a lo largo de la vida.